Friday 23rd February 2018,
Encuentro de Novios Barranquilla

Evangelio y Oracion en familia.

Evangelio y Oracion en familia.
6° Domingo del Tiempo Ordinario

PRIMERA LECTURA 
Levítico 13, 1-2. 44-46

El Señor dijo a Moisés y a Aarón: «Cuando alguno tenga en su carne varias manchas escamosas o una mancha blanca y brillante, síntomas de la lepra, será llevado ante el sacerdote Aarón o ante cualquiera de sus hijos sacerdotes. Se trata de un leproso, y el sacerdote lo declarará impuro. El que haya sido declarado enfermo de lepra, traerá la ropa descosida, la cabeza cubierta, se cubrirá la boca e irá gritando: “¡Estoy contaminado! ¡Soy impuro!” Mientras le dure la lepra, seguirá impuro y vivirá solo fuera del campamento».

Salmo
Perdona, Señor, nuestros pecados.

Dichoso aquel que ha sido absuelto
de su culpa y su pecado.
Dichoso aquel en el que Dios no encuentra
ni delito ni engaño.
R.
Ante el Señor reconocí mi culpa,
no oculté mi pecado.
Te confesé, Señor, mi gran delito
y tú me has perdonado.
R.
Alégrense con el Señor y regocíjense
los justos todos,
y todos los hombres de corazón sincero
canten de gozo.
R. 

SEGUNDA LECTURA
1 Corintios 10, 31-11, 1
Hermanos: Todo lo que hagan ustedes, sea comer, o beber, o cualquier otra cosa, háganlo todo para gloria de Dios. No den motivo de escándalo ni a los judíos, ni a los paganos, ni a la comunidad cristiana. Por mi parte, yo procuro dar gusto a todos en todo, sin buscar mi propio interés, sino el de los demás, para que se salven. Sean, pues, imitadores míos, como yo lo soy de Cristo.

EVANGELIO
Marcos 1, 40-45
En aquel tiempo, se le acercó a Jesús un leproso para suplicarle de rodillas: «Si tú quieres, puedes curarme». Jesús se compadeció de él, y extendiendo la mano, lo tocó y le dijo: «¡Sí quiero: sana!» Inmediatamente se le quitó la lepra y quedó limpio.

Al despedirlo, Jesús le mandó con severidad: «No se lo cuentes a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo prescrito por Moisés».Pero aquel hombre comenzó a divulgar tanto el hecho, que Jesús no podía ya entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera, en lugares solitarios, a donde acudían a él de todas partes.


ORACIÓN EN FAMILIA

Sacerdote: Los milagros de Jesús en los evangelios, son ante todo, signo de su poder mesiánico y una invitación para adherirnos a su evangelio y convertirnos en invitación para los demás. Por eso oremos con fe diciendo:

TODOS: RENUÉVAME SEÑOR Y HAZME TESTIGO DE TU PODER.

Papá: Te pedimos Señor, por tu siervo el Papa Francisco, para que siga siendo un instrumento de tu amor y continúe llevando la salud espiritual a todos los corazones.

TODOS: Pon en sus palabras, el fuego de tu amor y protégelo siempre de todo mal de alma y de cuerpo.

RENUÉVAME SEÑOR Y HAZME TESTIGO DE TU PODER.

Mamá: Te pedimos por todos los sacerdotes y aquellos que se dedican a la cura de almas, especialmente por los confesores.

TODOS: Ayúdales a ejercer su ministerio con alegría y por medio de ellos continúa devolviendo vida y salud a los corazones abatidos por el pecado.

RENUÉVAME SEÑOR Y HAZME TESTIGO DE TU PODER.

Hijo(a): Danos Señor la gracia de vivir de tal forma que nuestra vida sea una invitación para los demás a unirse a tu evangelio.

TODOS: Derrama tu Espíritu en nosotros para que nuestra vida se renueve y podamos irradiar tu luz a los demás.

RENUÉVAME SEÑOR Y HAZME TESTIGO DE TU PODER.

Hijo(a): Te pedimos hoy muy especialmente por aquellos que aún no han descubierto que el origen de todos sus males y problemas es la lepra en su corazón.

TODOS: Envía la luz de tu Espíritu para que se acerquen a ti y se renueve su corazón dándoles la paz y la alegría.

RENUÉVAME SEÑOR Y HAZME TESTIGO DE TU PODER.

Hijo(a): Te pedimos, finalmente, por todos nuestros enfermos, para que les restituyas la salud física como al leproso del evangelio.

TODOS: Dales tu fuerza y tu gracia, e infunde en ellos el Espíritu que animó al leproso, para que hagan conocer a los demás tu nombre glorioso y tu amor por todos nosotros.

RENUÉVAME SEÑOR Y HAZME TESTIGO DE TU PODER.

Sacerdote: Escucha, Padre Santo, todas estas súplicas que te hemos hecho y que hoy ponemos en las manos de nuestra Madre Santísima para que ella las lleve ante ti, que eres muy bueno, para que nos las concedas. Por Cristo nuestro Señor.

TODOS: Amén.

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